Ahí estábamos, yo que me dormía hace tres días, cansancio, tristeza, confusión desbordante. Habíamos quedado en cenar la noche anterior, pero terminamos desayunando mi agonía. Pude percibir tu preocupación las veces que hablamos. Era una noche tan importante para vos, y para mí, la última. Una noche que yo también esperaba, pero no así.
Había recorrido con la mirada todo el lugar, y en mi selección de a quienes quería realmente ver ahí y a quienes no, ganaban los segundos. Como sea, hablaba yo, de los colores de los que me hablaste. Cuando se fueron los primeros y los segundos, el lugar se fue quedando con los que debíamos ser. Pienso.
Estabas hablando de cosas que jamás había oído. Cosas de las que por más que intento no puedo hilvanar una sola frase, y que mi subconsciente en su sano juicio, no tiene otro en realidad, hace fuga de ideas que me dejan claro, que mucho de lo que me hace seguir ahora se debe precisamente a los vagos recuerdos de aquella conversación. Algo tengo de los significados de los colores en las cosas que se te vienen a la mente. Todo me parecía confuso, la imagen pues que tenía enfrente no era la mejor, los días pasados, llenos de zozobra, imaginándome cómo sería después de eso. Aunque el final fue distinto. Una de las cosas que también recuerdo; lo difícil empieza ahora, pero observaste valentía en mí y me diste el crédito, que también valoro ahora.
Un sueño paralelo, a todo esto, que me hizo sonreír y levantarme un poco, ante el silencio de tu respuesta y me sentí algo tonta. Pero seguiste, una amanecida tan distinta. Hay momentos, hasta el día de hoy, que finalmente decidí escribir sobre esto, que me pregunto: qué hace que una persona tome la decisión de hacer algo así, por alguien a quien no le debe nada, mucho menos preocuparse de esa manera? La respuesta la tienes sólo vos.
Ahora, todo se enlaza con esos recuerdos, colores, formas, lugares que te inspiran algo, o que se relacionan de alguna forma con un color. Vuela ese lado de mi mente, enlazando vivencias con las combinaciones exactas, surgen problemas todos los días, es verdad. Combinados también, no con colores, porque hasta el gris, o el negro me parecen simpáticos, si no, más bien, colorearlos, para que cambien de a poco y mi actitud vuelva a la calma, no se desplome mi mundito, y vuelva a sonreír, tomando todo de una mejor manera. Gracias a vos, que hiciste de una noche gris, la puerta de entrada hacia lo que paso a paso voy construyendo.
De almas afines, ya había dicho algo antes. Claro ejemplo, cierto que no debemos mezclarnos, pero tampoco deberíamos alejarnos del todo. Pues de uno de los recuerdos más tristes y oscuros vienes a traerme la luz más resplandeciente que he podido ver, y si te parece mucha aseveración…si un día pudiera mostrarte cómo es todo esto, lo haría con gusto.
Me diste los días tristes más felices de mi vida.
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